sábado, noviembre 21, 2015

¿Qué opinan los expertos sobre la evaluación docente?

¿Cuáles son sus déficits principales? Del amplio catálogo de temas quisiera destacar dos. En primer lugar, la falta de perspectiva educativa; es decir, se trata de una propuesta educativa sin contenidos sustantivos. En segundo lugar, quisiera resaltar una ausencia incomprensible e imperdonable: la del propio magisterio. ¿A quién se le ocurrió no contar con la participación de los maestros? Es una paradoja que un sector tan grande e importante no haya participado de una manera activa en el diseño y la implantación de la propuesta educativa. La supuesta reforma fue diseñada desde los escritorios de los políticos y de unos pretendidos expertos, quienes obviamente se encontraban muy lejos de la praxis educativa.

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Además, es importante hacer notar la presencia de entidades paraempresariales, como Mexicanos Primero, que ha logrado imponer sus puntos de vista y que se ha convertido en un grupo de presión para la toma de decisiones. Esto hace que la paradoja se vuelva aún más grave: hoy la voz empresarial tiene una mayor presencia que las voces de los maestros.

Hugo Casanova

La intención ha sido siempre evaluar a los maestros para poder correrlos. Aunque formalmente se hable de la calidad de un buen docente, en realidad el tema central es que la evaluación habilita al gobierno para despedir profesores.

Ángel Díaz-Barriga

...tengo un gran escepticismo ante las ocurrencias oficiales, que cada vez están más lejanas a la sensibilidad política y al compromiso educativo. Sin embargo, me parece indispensable señalar la urgencia de que el Estado mexicano pueda plantear todavía una salida al problema educativo con base en una política educativa asertiva y con contenidos que atiendan esas dimensiones pedagógicas y sociales que han estado tan ausentes en la propuesta gubernamental.

Hugo Casanova

Creo que nadie discute que se debe evaluar, pero la pregunta es si la evaluación resolverá los problemas educativos del país. Yo sostengo que no los va a resolver... 

Mario Rueda

http://www.iisue.unam.mx/boletin/?p=1157

lunes, noviembre 16, 2015

Mariposas disecadas

Estábamos completamente agotados, pero la intensa excitación que nos dominaba no nos permitía descansar. Luego de un sueño intranquilo de tres o cuatro horas nos levantamos como de común acuerdo para examinar nuestro tesoro.

El cofre había estado lleno hasta los bordes, y pasamos todo el día y gran parte de la noche siguiente haciendo el inventario de su contenido. No había en él la menor señal de orden. Las cosas estaban mezcladas y revueltas. Luego de separarlas con cuidado, descubrimos que éramos dueños de una fortuna aún mayor de lo que habíamos supuesto. Nada más que en monedas su valor excedía de cuatrocientos cincuenta mil dólares —calculando lo mejor posible el valor de las monedas con arreglo a las tablas de la época—.

No había una sola partícula de plata. Todo era oro, de antigua data y gran variedad, dinero francés, español y alemán, junto con unas pocas guineas inglesas y algunas fichas, de las cuales nunca habíamos visto ningún ejemplar. Descubrimos varias monedas tan grandes como pesadas, pero las inscripciones eran indescifrables por el uso. No encontramos monedas americanas.

Más difícil era calcular el valor de las joyas. Los diamantes (algunos de ellos extraordinariamente grandes y hermosos) sumaban en total ciento diez, sin que hubiera uno solo pequeño; dieciocho rubíes de notable transparencia; trescientas diez esmeraldas, todas muy hermosas; veintiún zafiros y un ópalo. Las piedras habían sido arrancadas de su montura y arrojadas en montón al cofre. Encontramos también las monturas mezcladas con el resto del oro; parecían haber sido aplastadas a martillazos, a fin de impedir que se las identificara. Aparte de esto había cantidad de joyas y objetos de oro macizo: casi doscientos anillos y aros, ricas cadenas —unas treinta, si recuerdo bien—, ochenta y tres grandes y pesados crucifijos, y cinco incensarios de gran valor; una prodigiosa copa para punch, ornamentada con pámpanos ricamente cincelados, y figuras báquicas; dos puños de espada exquisitamente trabajados, y multitud de objetos más pequeños que no recuerdo. El peso total de estas joyas pasaba de trescientas cincuenta libras, y en este cálculo no he contado ciento noventa y siete magníficos relojes de oro, de los cuales tres valían quinientos dólares cada uno. Muchos eran antiquísimos y sin valor como relojes, ya que la máquina había sufrido por la corrosión, pero todos estaban ricamente ornados de pedrerías y tenían estuches de grandísimo valor. Aquella noche calculamos que el contenido total del cofre valía un millón y medio de dólares; pero, cuando más tarde procedimos a liquidar los dijes y las joyas (guardando unas pocas para nuestro uso personal), descubrimos que las habíamos estimado muy por debajo de la realidad.

Edgar Allan Poe. El escarabajo de oro.