lunes, febrero 21, 2011

Para los amargados

Chardonn de Marie, Purifhígado, Cicatricure, X-Ray, Dalai, Malunngay, M-Force, Suerox; todas las mañanas me levanto muy temprano a realizar mis ejercicios, y a las 6 ya estoy listo para prepararme un rico licuado con todos estos productos, bien mezclados. Luego me baño con jabón del Tio Nacho, al salir de la regadera me pongo mis mascarillas de Asepxia y mi polvo bronceador. Por último me enchino las pestañas y ya estoy listo para salir a trabajar.

Por ahí me dijo un amargado que no creía en estos productos, y yo le reproché, ¿que tu no te preocupas de tu salud? Mucho conocimiento de la herbolaria, aunque no tanto de la lógica, sobretodo de esa maldita cosa llamada non sequitur. Creo que ya los hice bolas, a ver, más despacio; me preocupo de mi salud, ergo, compro y consumo productos milagro. ¿Quedó claro? Como el chocolate.

Para los más místicos: hay belleza en la naturaleza, por lo tanto Dios existe. Dios existe, por lo tanto hay necesidad de hacer carnavales cada 25 de julio. Y yo, como creo en la Virgen de Guadalupe y soy también un devoto pastafari, entonces concluyo que los productos milagro si son efectivos, y dejen de estar molestando con sus dudas, sobretodo porque es una empresa de 400 millones de dolares y en 2009 generó ventas por 4425 millones de pesos.

Por la noche el licuado es de yumbina, viagra y tachas, fortificante y refrescante, no sin antes hecharme mi telenovela con William Levy y Maite Perroni, que cada dia se pone más buena. La telenovela, no la Perroni. Malpensados. Gracias a esos duros ejercicios cognitivos y a mi buena alimentación, mexicanos como yo están conquistando el futuro.

Ya casi ni extraño mi vida anterior repleta de lechuga, champiñones, aceite de oliva, aceitunas, pimienta, sal, vinos tinto y blanco bien frios, cervatanas bien helodias, playas color beige y mares color turquesa. Pizzas en horno de piedra, vuelos a 10 kilómetros de altura, whisky en las rocas y vodka con agua quinada. Un buen libro, John Coltrane en el sax, Carlos Santana en la guitarra o Sir Simon Rattle con la batuta. Todos esos vicios quedaron atrás. Ahora soy un hombre sano y tengo más de 50 amigos en Facebook.