viernes, noviembre 13, 2009

Mariposas disecadas

La lectura no es algo bueno en sí, independientemente de la calidad de las obras leídas. La lectura es una actividad humana más entre otras actividades humanas posibles, y además es una actividad que conviene examinar antes de hablar demasiado al respecto, como si el único problema fuera leer o no leer, o incluso leer buenos textos o no leer buenos textos.

Los lectores son inquietantes de la misma manera que lo son los eternos cursillistas. Quisiera poder exigir un día, por decreto, que todo lector demostrara que sabe cuánto tiempo de trabajo ha costado un libro escrito, cuánto pensamiento humano se ha movilizado para escribirlo y leerlo. Y que supiera también cuantas tachaduras y cuántos arrepentimientos, qué cantidad de observaciones, reflexiones y acciones han sido necesarias para que disponga de ese texto que se expone inerme -sin aguijones ni espinas- a la crítica y a la incomprensión. Y que tuviera en cuenta a qué dudas y a qué necesidades del autor respondía ese libro. No con el fin de enriquecer la historia literaria, ni mucho menos de ampliar el conocimiento de las anécdotas relativas al libro y a su autor, sino para que el lector no "pierda" el texto.

Temo, de todo texto, que sea leído por aquellos a quienes su estilo de vida no ha conducido nunca a una reflexión sobre sí mismos y sobre la manera de emplear su tiempo.

Vicent Ambite, El poder de leer