jueves, octubre 22, 2009

La wikipedia no es libre

Acabo de recibir este comentario en uno de mis posts, el cual me parece tan importante como para transcribirlo aqui. Es una voz más en un grupo que cada vez va siendo más grande en el cual me incluyo, y que se queja de graves irregularidades en la Wikipedia en español.

La Wikipedia no es libre

Por Jorge Queirolo Bravo

La Wikipedia
no es libre. Eso lo he experimentado en persona. Lamentablemente la versión en español de dicha enciclopedia está en manos de un grupo de ineptos, mentirosos, sinvergüenzas, corruptos e incapaces, autodenominados por sí mismos y sus testaferros lameculos como bibliotecarios y administradores, los que la manejan como si fuera una posesión personal. Sobra decir que se reparten los cargos entre ellos y los usuarios títere que crean para esos fines. Cuando aparece alguien que no es de su gusto lo expulsan sin dilaciones, especialmente si es una persona que piensa con racionalidad y que trata de introducir mejoras. Estos
administradores y bibliotecarios de los que hablo llegan al extremo absurdo de que incluso se condecoran entre ellos, con medallas y menciones honoríficas virtuales. Es la manera de autopremiarse por acosar y molestar a los lectores.

Dentro de la Wikipedia no existe ni la más mínima libertad. Sus administradores la conducen de forma absolutamente dictatorial y totalitaria. Muchas de las enciclopedias alternativas, que justamente existen, han surgido debido a la pésima administración que prevalece en la Wikipedia en español, que está bajo el dominio, ciertamente deplorable, de personas cuyo coeficiente intelectual probablemente no es mayor que el de un deficiente mental.

En cuanto a eso de la rigurosidad científica, de la que tanto se ufanan los
administradores de la Wikipedia, debo decir que ésta únicamente es un recurso meramente propagandístico, con el cual solamente confunden a la opinión pública y a los usuarios de la enciclopedia. Personalmente conozco muchos artículos cuyos contenidos no son más que una inmensa suma de disparates sin sentido ni veracidad. Desde luego no han faltado los usuarios que han tratado de mejorarlos. La respuesta de los bibliotecarios y administradores de la Wikipedia ha sido expulsarlos bajo el cargo de sabotaje. ¿Eso es libertad? ¿No será mejor
hablar de dictadura? Joseph Goebbels, el locuaz ministro de propaganda de Hitler, se pondría verde de envidia ante la notable capacidad para generar mentiras de parte de la Wikipedia en español. Pero no hay mal que dure cien años ni amante de la libertad que lo aguante. A lo mejor terminamos viviendo una segunda Revolución Francesa, pero esta vez en versión informática. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato o, mejor dicho, a los administradores de la
Wikipedia?

© Jorge Queirolo Bravo

domingo, octubre 18, 2009

Payola

Hay una pléyade oculta de músicos y compositores que prácticamente nunca, o en ocasiones nunca son interpretados. Están por debajo de esa gran corriente de la música de concierto, la música clásica occidental, y tampoco forman parte de los músicos nuevos y populares que alguien o algo nos obliga a escuchar, sean buenos o malos. Están entre los dos extremos, la música culta que se toca en las salas de concierto, y la vulgar que se oye en el radio y los medios masivos, y como nadie atina a encasillarlos en alguno de estas dos categorías, siguen sin ser interpretados o reproducidos.

Se requiere de un esfuerzo especial y de cierta creatividad para buscar un poquito donde casi nadie busca y encontrar estos tesoros, porque es música que no merece el olvido; son como joyas, como un enorme montón de esmeraldas, ópalos y tanzanitas tiradas al azar en un gran bosque, que nadie reclama.

Quizás nos hemos acostumbrado a los juicios que emiten los medios de comunicación, y los libros. La gente que sabe. Nos han dicho "!oh, que gran compositor era Beethoven!" y similares elogios han prodigado a Mozart y a otro pequeño puñado más de creadores que, a juzgar por la reacción generalizada, deben ser algún tipo de extraterrestres o semidioses. Y es que estas dos caras de la misma moneda, la exaltación de algunos y el completo olvido de otros, encierra, desde mi humilde opinión, alguna falacia: la calidad de la creación musical, como cualquier otro tipo de creación artística, no puede ser medida en términos simplistas. Si yo tuviera una meta definida de la calidad, y tuviera una regla para medirla, podría sin lugar a dudas decir cual obra musical, y por tanto cual compositor, es mejor que otro. Yo se, por ejemplo, cual edificio es más alto que otro, cual corredor recorre en menos tiempo los 100 metros y por tanto es mejor, cual montaña tiene más altura sobre el nivel del mar o cual avión vuela más alto o cual diamante es más pesado. Pero yo no puedo medir así a los artistas por la simple razón, entre quizá otro buen puñado de razones, de que todos buscan metas diferentes. Quizás Beethoven en cierta obra quizo explorar todas las posibilidades de determinado grupo melódico. Quizás Bach quizo buscar los límites de la polifonía o especificamente de la fuga. Quizás cierto músico cubano quizo fundir sus raíces negras con las latinas para proporcionar ciertos rítmos agradables y bailables. Todos buscan cosas diferentes; aveces muy diferentes. Como medirlos entonces. Además, claro, en ciertas obras no solo buscan una sola cosas, sino dos, o muchas. Cierto que los méritos de algunos compositores son tan grandes y tan logrados que aveces opacan a los de algún otro compositor menor. Pero como simplemente decir que la novena sinfonía de Beethoven es mejor que un pequeño vals de Chopin por el solo hecho de que es mas grandota, ruidosa y le da más chamba a más gente. En su pequeño e íntimo ámbito, un vals de Chopin es tan respetable, brillante y estimulante y no se que tantos calificativos más, que la sinfonía más estrepitosa. Además, si todos tuvieran el mismo concepto de calidad, la misma meta artística, los mismos desafíos, después de algun tiempo todas las obras musicales serían idénticas a todas las demás, y ya no necesitariamos mas que una sola obra musical, perfecta e inmejorable.

Una segunda razón por la que los juicios de calidad son falaces: en el mundo occidental, al menos desde el renacentismo, estamos acostumbrados a que una obra de arte es un universo intelectual y abstracto, un juego de técnicas y conocimientos eruditos y un despliegue de perfección, que bien puede existir y seguir siendo perfecta y técnica e intelectual sin compositores, sin público o incluso sin un Universo y unas leyes físicas que la sustenten. Históricamente, y con históricamente me refiero a la historia de todos los milenios de otras muchas civilizaciones, la obra de arte ha tenido muchísimas más ligas con su entorno: está conectado con el lenguaje, historia, idiosincracia, religión y cultura en general de la gente donde esa obra de arte nace. Nisiquiera está muy definida la frontera entre una obra u otra. Por lo tanto, no podemos medir con la misma regla una sonata de Mozart o una canción de la costa chica oaxaqueña o un danzón cubano. Mozart no es mejor que Dámaso Pérez Prado, solo son diferentes.

Por lo tanto, digo yo, y vuelvo a repetir, según mi humilde opinión. Es tan respetable en principio una obra de arte como cualquier otra.

Y si quieres algunos ejemplos de buenos músicos casi olvidados, y que, dicho sea de paso, me fascinan, ahí tienen a mi tocayo Ernest Chausson, a Durufflé o su alumno Alain, a Francis Poulenc, a Slonimsky, a Szymanowski, al guitarrista Agustín Barrios Mangoré o a los valses de Antonio Lauro. A Percy Grainger. A Tristan Murail, John Cage o Ligeti. A Luigi Dallapicolla, o a otros italianos como Luigi Nono o Bruno Maderna o Giacinto Scelsi o Luciano Berio. O retrocediendo un poco en el tiempo y sin cambiar de país, a Don Carlo Gesualdo di Verona, a Monteverdi. Aún mas antiguo, a Hildegard Von Bingen. A Kachaturian, a Pierre Henry, a Charles Ives. En mi propio país, a Manuel M. Ponce, a Manuel Enríquez, al maestro de maestros Carlos Chávez y a Blas Galindo, y ni qué hablar del gran genio mexicano, Silvestre Revueltas, tan poco recordado. Debe haber más, algunos pocos más, ¿el lector a quien recuerda?







jueves, octubre 01, 2009

Mariposas disecadas

Solo hay 10 tipos de personas: las que saben binario, y las que no.

Leído por ahí