viernes, mayo 30, 2008

lunes, mayo 26, 2008

Vibrantes notas



Carlos Prieto, mexicano, tocando un chelo construido por Stradivarius, un italiano, cuyo nombre (del chelo) es Piatti, por un compositor también italiano, interpretando una obra de J. S. Bach, un alemán. La otra cara de la globalización, aunque no con el énfasis en lo económico o financiero, ciertamente, sino en lo cultural, que si bien estará en discusión si es más importante o no, sin duda es más permanente, porque como dijo un santo sacerdote de mi pueblo (llamado santo no en el sentido canónico del término, sino en un sentido más general), dijo, hijo de millonario, rico, hijo de rico, pobre, hijo de pobre, miserable, mientras que por otro lado la cultura se alimenta de si misma y crece, si están dadas las condiciones, porque como dice un anuncio de la UNESCO, si el pan se comparte, queda la mitad del pan, pero si el conocimiento se comparte, queda el doble del conocimiento, así que espero que este video lo vean muchas personas y que algo quede, algo permanente, algo virulento, algo replicante, así como el SIDA, pero positivo, no negativo.

Y con esto cierro la etapa de este blog dedicado a la canción, que no pretendía ni mucho menos ser un vademécum, sino tan solo tocar los vértices que más me interesaban de un icosaedro bastante grandecito, y así, tuve la oportunidad de repasar hermosas canciones en orden cronológico (bueno, más o menos), que fueron los siguientes posts:

Una canción de Schumann
Una canción purhépecha
Una canción de Schubert
Una canción de Mahler
Una canción de María Grever
Una canción de José González
Una canción de Álvaro Carrillo
Una canción de Luis Demetrio
Una canción de los Beatles

Fue para mi una etapa muy difícil porque traté de hilar todos y cada uno de mis posts, y esto me provocaba cierta ansiedad y, porque no confesarlo, sequía intelectual. A partir de ahora quiero relajarme y escribir de lo que primero se me venga a la cabeza. Esta próxima etapa será más fácil para mi, aunque quizá un poco más difícil para mis lectores, porque la amplitud de mis intereses aveces comprende cosas que no a cualquiera le son gratas, si bien para mi son dulces y emotivas. No les adelanto más, que el buen Hado me ayude.
Blogged with the Flock Browser

martes, mayo 13, 2008

Mariposas disecadas

El mundo anda revuelto, a lo que dicen, y según quienes saben de qué va la cosa, tampoco da mayores señales de arrepentimiento y arreglo. Su mala conducta no es nueva, ciertamente, ni original del tiempo que vivimos. El mundo no es regido por el hombre, sino por su misma inercia, que lo hace caminar sin pedir al hombre su parecer. El hombre es lobo para el hombre, se decía en latín; pero el mundo no va mal tan sólo por su culpa. Pascal trató muy mal al hombre, cuando se puso a pensar en él; Pascal llamó al hombre estúpida lombriz de tierra, montón de dudas, desperdicio del universo; quizá para compensar, también le dijo juez de todas las cosas, depositario de la verdad, gloria de lo creado. En esta concesión de Pascal a la galería, esa tribuna que se supone habitada por el hombre, encontró su razón de ser la egoísta estupidez del hombre, que no supo calar en lo que se le decía. El mundo anda a trancas y barrancas porque el hombre se siente juez del hombre, en olvido de las bellas palabras de las Escrituras: no juzguez si no quieres ser juzgado; porque cada hombre se supone dueño de la verdad, y de ella nada sabemos, ya que, según nos enseña Demócrito, la verdad yace en un hondo pozo, y porque el hombre fue quien se bautizó a si mismo -¡qué ingenuo descaro!- de rey de la creación, olvidándose de que, al decir de Epicteto, que nos recuerda Marco Aurelio, no es sino un alma llevando a cuestas un cadáver.

Camilo José Cela, El abejorro y la lanza
Blogged with the Flock Browser