sábado, febrero 16, 2008

Natalia Lafourcade: Las 4 Estaciones del Amor


Con su nuevo disco, Las 4 Estaciones del Amor, (publicado en enero del 2008), Natalia Lafourcade aborda un género que en términos vagos y genéricos suelen denominar "instrumental". El referente clásico, si nos atenemos solo al título, sería Vivaldi (sus cuatro estaciones son famosas), aunque muchos otros compositores clásicos se han inspirado en las estaciones del año. Una de las obras tempranas de Debussy, por ejemplo, es "Primavera". Sin embargo una vez que se tiene contacto con el material sonoro, es difícil apreciar alguna influencia definitoria de la música académica. Aunque Lafourcade realiza su obra en 4 movimientos, no podríamos hablar de una sinfonía ni de ninguna otra forma académica (suite, concierto, poema sinfónico) pero las 4 piezas instrumentales indudablemente están ligadas y (pero ligera, sutilmente) contrastadas. La incursión de Natalia es mucho más libre, y eso es afortunado, porque le confiere interés, frescura.

Sus texturas son mayormente transparentes, a veces haciendo uso de un instrumento en expresión solista, pero en todo caso maravillosamente perfiladas. La instrumentación tiene por supuesto un referente clásico (violines, vientos), pero desde los primeros segundos del primer tema (verano), queda claro que una parte importante de su exploración, es la del color (nuevas combinaciones de sonidos). A los sonidos típicos de la orquesta decimonónica se une un acordeón, su propia voz, un vibráfono, un piano solista, un glockenspiel, un cello en pizzicatto, seguramente otros que se me escapan, y sus combinaciones frecuentemente al unísono o en un discreto contrapunto, que hacen del color una de las cosas más interesantes del disco.

Sus tempos son bastante reposados, y es este uno de los aspectos más estables de su obra. En cuanto al ritmo, extrañamos algo de la síncopa latina a la que nos tenía acostumbrados en sus discos anteriores (el bossanova, por ejemplo, que es tanto de su gusto). Pero esta tranquilidad esta suficientemente justificada con el título de la obra (el amor). En tres de los cuatro movimientos es un ritmo ternario, muy cercano al vals.

El enfoque se dirige por tanto hacia la melodía, que es delicada y femenina, pero frecuentemente crece en evoluciones, instrumentación y dinámica, para regresar luego a un momento de reposo. Las melodías de Natalia tienen mucha personalidad, y para quien conozca bien sus discos anteriores, puede sin duda identificarlas como únicas y exclusivas de su carácter. Tienen un agradable olor, son dulces y delicadas, espontáneas pero bien trabajadas. Me dan la idea de haberse imaginado en la bañera, murmuradas y distraídas, pero también creo que la bañera de Natalia Lafourcade no es como la de cualquier persona: esta aparente espontaneidad encierra una facilidad milagrosa, una intuición melódica insuperable. El plan en todos los movimientos parece ser el de repetirlas una y otra vez, cambiando la instrumentación para no volver la música monótona, lo cual dirige mi recuerdo, no con poca emoción debo reconocerlo, hacia el Ravel de El Bolero.

Los referentes estilísticos son variados y están ligados a una apreciación subjetiva, pero me congratulo de que en su música puedo no percibir a un Beethoven o a un Mozart, pero si tal vez a un George Gershwin, un Nino Rotta o hasta a un Shostakovich, aparte de los ya mencionados. La impresión general es de una obra sorprendentemente lograda, imaginativa, y atrevida.

Cabe mencionar aquí una anécdota personal la cual en su momento no tuvo la menor importancia, y seguramente hubiera seguido sin tenerla, de no ser por este disco. Fui con mi amiga L. a un bar de mi pueblito, famoso los viernes por la noche por ser agradable para ir a conversar, escuchar música de moda y tomarse una cerveza. De repente se escuchó una canción que yo nunca había oído. A los pocos segundos supe que se trataba de algo diferente. Incrédulo, le pregunté a mi amiga L., la cual tiene una cultura y unos gustos musicales y artísticos en general superiores al promedio. ¿Quién es la que canta? Ella, tan reacia a comprometer sus gustos con la cultura pop, me dió una opinión breve pero decidida, "Ah, es Natalia Lafourcade, es buena". Si L. lo decía, y mi oído, por otra parte, no me engañaba, es que aquello no era un estereotipo juvenil más. Ahora, algunos años después, me congratulo de que 10 segundos y una buena amistad me bastaron para identificar a uno de mis músicos modernos favoritos, y que con este nuevo disco lo ratifica con mención honorífica.

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Mariposas disecadas

Gracias por la libertad
gracias por la democracia
por el estado de derecho
a quien debo tanta gracia
erradicar fraude y cohecho
libres hacia la verdad

Respetando autonomías
y que el pánico no cunda
nada de ciudadanos de segunda
esta si es la nueva era
tu humanidad y la mía
en un mundo de primera

No me dejes despertar
déjame seguir soñando
me pregunto hasta cuando

Café Tacvba, Gracias, SINO


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sábado, febrero 09, 2008

Los 250 álbumes más importantes de la música latina alternativa



Esta es una lista juzgada, editada y publicada por la revista norteamericana Al Borde (www.alborde.com), de los 250 álbumes más importantes de lo que básicamente puede llamarse rock latinoamericano y español, pero que, debido a las controversias por la riqueza musical de nuestras tierras, fue renombrada como latina-alternativa (latin-alternative). Lista de la cual reproduzco nada mas, para no cansarme ni cansar a mis pocos pero probables lectores, los 10 primeros lugares:

10 Almendra, Almendra
9 Aterciopelados, El Dorado
8 Molotov, ¿Dónde jugarán las niñas?
7 Los Fabulosos Cadillacs, Vasos vacíos
6 Mano Negra, Casa Babylon
5 Héroes del Silencio, Senderos de traición
4 Manu Chao, Clandestino
3 Charly García, Clics modernos
2 Soda Stereo, Canción animal
1 Café Tacvba, Re

Merecido primer lugar para la banda del D.F., que sin prejuicios apropia y explota todas las fuentes musicales, para lo cual, no podemos pasar por alto, se necesita cierta sensibilidad musical. Otras posiciones me parecen en mayor o menor medida discutibles, (dejan muy abajo a mi querida Plastilina Mosh, de incomparable calidad musical, y aparecen muy arriba Manu Chao, que aunque original y contestatario, está muy limitado en un sentido estrictamente musical, y que conste que de música, no de política ni de sociología, estamos precisamente hablando), pero lo importante de que aparezcan estas listas es que halla una chispa que prenda el fuego de la discusión y valoración inteligente, que vuelva a poner en tema de plática, al menos, a las músicas al sur del Río Bravo, de las que los señores de la Aldea Global no pretenden prestarle mayor importancia, pero que por su propia fuerza y originalidad, seguramente se impondrá.

Por cierto, ya regresé de Playa del Carmen, así que espero se regularicen los posts de este blog. (Ya hablando de Playa del Carmen, por allá me encontré a Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacvba, pero esa es otra historia).

Links:
Alborde, comentada en la Wikipedia
La revista Alborde misma
La lista en rateyourmusic

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