miércoles, octubre 17, 2007

Paréntesis

La frecuencia de los posts de este blog se va a ver reducida significativamente, debido a unos viajes que el autor va realizar. Espero estar posteando nuevamente a partir del 29 de Octubre. Gracias por todos sus comentarios y sus visitas.

viernes, octubre 05, 2007

Escuchar a Mozart

Repiquetea en mi mente aquella frase de que "escuchar a Mozart nos hace inteligentes". No se donde la escuché, fue por ahí, en la televisión seguramente. No se que tan cierto sea, si es simplemente una recomendación, o hay detrás un estudio serio, científico, con grupos de control y toda la cosa. Me gusta Mozart, no tengo ningún problema con él; he escuchado hasta la saciedad el Réquiem y dos o tres óperas, incluso toco al piano algunas piececitas sueltas. Conozco a Mozart como el mejor de los aficionados, sin embargo al escuchar o recordar esa frase me quedo estupefacto; se me revela de pronto que hay algo raro y tramposo en ella. ¿Porqué tenía que ser Mozart, solo él y nadie más, el que, al escucharlo, nos hace más inteligentes? ¿Acaso con otros compositores suceden efectos diferentes, incluso contrarios? Pienso por ejemplo en Bártok, en el músico húngaro Béla Bártok, y me pongo a fantasear como quedaría la frase. La cuestión adquiere profundidad y rasgos de polémica cuando consideramos el hecho de que Bartok fue uno de los músicos que creó una de las músicas más "inteligentes" que existen, por decirlo de alguna manera. El científico o grupo de científicos que concluyo que "escuchar a Mozart nos hace inteligentes", después de realizar otra investigación, llegaría tal vez a algo como "escuchar a Bartok nos hace nerds".

De forma similar concluirían tal vez, con estudios similares, que escuchar a Bach nos hace religiosos, escuchar a Beethoven nos hace patéticos, escuchar a Chopin nos hace flemáticos, escuchar a Schubert nos hace bohemios, escuchar a Schumann nos hace ansiosos; Wagner nos hace racistas, Tchaikovsky nos hace misóginos, Mahler nos hace supersticiosos, Gesualdo nos hace vengativos, Monteverdi nos hace melómanos, Vivaldi nos hace armónicos, Debussy nos hace poéticos, Ravel nos hace quisquillosos, Satie nos hace infantiles, Jelly Roll Morton nos hace sincopados, Stravinsky nos hace violentos, Webern nos hace lacónicos, Schoenberg nos hace anárquicos, Messian nos hace iluminados, Edgar Varese nos hace iónicos, Iannis Xenakis nos hace matemáticos, Ligeti nos hace atmosféricos, Pierre Henry nos hace apocalípticos, Villalobos nos hace idealistas, Silvestre Revueltas nos hace utópicos, John Coltrane nos hace sensuales, Herbie Hancock nos hace lascivos, Jimmy Hendrix nos hace promiscuos, Miles Davies nos hace obscuros, Ornette coleman nos hace libres, Jobim nos hace desafinados, Beatles nos hace polémicos, The Doors nos hace irreverentes, Led Zeppelin nos hace satánicos, Pink Floyd nos hace efectistas, Faust nos hace guerreros, Fela Kuti nos hace zombies, Robert Wyatt nos hace pesimistas, Stevie Wonder nos hace optimistas, ABBA nos hace chillones, Queen nos hace alegres, Manu Chao nos hace altermundistas, Nirvana nos hace suicidas, Pere Ubu nos hace sanguinarios, Captain Beefhart nos hace sicópatas, Greatful Dead nos hace sicodélicos, Frank Zappa nos hace iconoclastas, Plastilina Mosh nos hace eclécticos, Café Tacvba nos hace castizos, Jamie Cullum nos hace nostálgicos, etc.

De lo que si estoy seguro es que no escucharlos, nos hace unos pelmazos sin gracia. De cualquier modo escuchar música nos cambia. Y si no nos cambiara, esencial y profundamente, entonces ¿para que escucharla? Quizás nos de un poco más de esfuerzo escuchar a Mozart o a Bártok que la música que las radiodifusoras o televisoras escojen por nosotros, pero deberíamos ponernos a pensar que ese esfuerzo mental vale la pena, porque el mejoramiento del individuo no solo depende de los esfuerzos físicos, sino también de los mentales. Quizá al principio nos desagrade esa música difícil, pero con el tiempo veremos los beneficios que opera en nuestro pensamiento. Parafraseando a Hipócrates, Que tu medicina sea la mejor música, y que la música sea tu mejor alimento.