miércoles, marzo 08, 2006

Utilidad de las matemáticas

Esto de la relación de la sociedad con las matemáticas, y por supuesto conmigo, para mi siempre ha sido un triángulo incomprensible y vehículo de muchos pesares, conflictos, discusiones, enconos, enemistades y otros males, pero es que no soporto a la gente que tiene una actitud mediocre o francamente cínica ante las matemáticas, y con eso se que estoy enfrentándome a la grandisima mayoría de la población mundial, pero viene en mis genes; genio y figura...

Y es que es típico el jovencito escuelante que afirma categórico "a mi no me gustan las matemáticas". Más que típico, arquetípico, esteorotipo, un lugar común llevado al cansancio, ad nauseam. Como que (creen que) da cierto caché espetar la frase. Como si fuera cuestión de gustos. Las matemáticas se enseñan, según yo, por una inaplazable necesidad de organización. Una organización exterior, y una organización interior. No se cual sea más importante. Quizá están tan estrechamente relacionadas que es nimio preguntarse cuál es más importante. Ambas son muy importantes, sin duda.

La organización exterior se refiere al funcionamiento de nuestro mundo. Los bancos, las finanzas, la mercadotecnia, la computación (mis alumnos de bachillerato gimen y lloran cuando les revelo que la computación es una rama de las matemáticas), la electrónica de todos nuestros aparatos de audio y video.

La organización interior se refiere a la habilidad de nuestro cerebro de realizar operaciones, de hacer inferencias, generalizaciones, abstracciones, de pensar en forma estructurada y correcta, lo que los sicólogos llaman pensamiento formal. Las matemáticas son causa y efecto de esta mejora en nuestros cerebros, en un círculo virtuoso del que no podemos obtener sino beneficios.

No hay campo profesional en que las matemáticas no sean indispensables. Tradicionalmente el estudiante, al verse en la necesidad de decidirse por una carrera, busca aquella en la que no se impartan clases de matemáticas, o en la que estas sean mínimas. Sin embargo el doctor hace amplio uso de la estadística para determinar la eficiencia de un nuevo medicamento, el administrador se convierte en una estrella en la empresa si sabe aplicar sus conocimientos de investigación de operaciones, el ingeniero civil calcula la fortaleza de un nuevo edificio, y, en fin, cada profesional está tan obligado a hacer un uso extensivo de las matemáticas para escapar de la mediocridad, que de no hacerlo está condenado a caer en ella irremediablemente.

Lo peor viene cuando estas personas alérgicas a las matemáticas se convierten después en nuestros líderes políticos. Claro que se necesita mucho más que habilidad matemática para ser un buen líder, pero esta sería deseable para resolver algunos problemas comúnes y acuciantes.

Por ejemplo véase el problema de los camiones recolectores de basura. Se puede generalizar de la siguiente manera: considérense n nodos interconectados en una red, cada nodo representa una esquina (o confluencia de avenidas) y cada conexión una calle. Hay que encontrar la ruta mínima de forma que se recorran todas las calles. Encontrar la solución significaría menos gasto de gasolina y una recolección de basura más rápida.

Otro problema es el del tráfico de vehículos en una ciudad. Consiste en coordinar todos los semáforos (no solo serializarlos en una sola avenida, como ocurre ya en algunas ciudades) de forma que se minimize el tiempo que un auto espera detenido con una luz roja.

Y ni hablar de la aplicación matemática en problemas de distribución de alimentos, del agua, de servicios sociales diversos (educación, salud).

Problemas para los que ya existen los conocimientos matemáticos para enfrentarlos, pero que con nuestra vocación ineludible de país tercermundista tardaremos mucho en resolver.

6 comentarios:

control_zape dijo...

Comparto esa indignación por el desprecio societal hacia las matemáticas. Cuando escucho a gente decir "es que a mi no se me dan las mates" la neta si encabrona.

Mi revire ante esa frase (que hasta se dice con orgullo) es el siguiente: "etimológicamente matemáticas significa 'lo que se aprende' sino se te dan quiere decir que estás muy pendejo para aprender cualquier cosa, tírate a un pozo".

No lo recomiendo si uno quiere hacer amigos. No obstante, a pesar de lo ofensivo y lo hostil que sueno ha contribuido para que más de uno a quien se lo he dicho reconsidere su aproximación a las mates.

rfr dijo...

me parece que eso debería ser, aunque el "ahí se va" y "prueba y error" es lo que manda en algunas de las profesiones que dices.

protheus dijo...

No hay personas "alérgicas" a las matemáticas.
Los educadores que enseñan matemáticas producen más que escozor: aversión, desestímulo, odio...
Mi educación formal iba perfecto, hasta que entré al colegio.

Hay que modificar la enseñanza de TODAS las materias, en TODO el mundo. No se puede masificar y luego quejarse de los resultados: ¡si todo el mundo aprende de forma y a ritmos diferentes!

En fin, la enseñanza no es mi campo. Otros se están preocupando de ello. Espero.

Excelente post.
Saludos.

protheus dijo...

Dejé una respuesta para tí en mi blog.
Saludos.

Anónimo dijo...

He encontrado una reflexión muy interesante acerca de la utilidad de las matemáticas, escrita con palabras sencillas,
aquí

Anónimo dijo...

Lo siento, no funciona el enlace:

http://prohibidoentrarmatematicas.blogspot.com/2009/09/y-eso-para-que-sirve-i.html